jueves, 21 de marzo de 2013

C'est la vie...

Ayer falleció el abuelo de un buen amigo, tras unos días cargados de tensión y angustia debidas a la verdad inminente que se acercaba. Hoy he podido asistir a la misa de familia; la iglesia estaba abarrotada, mucha gente no pudo sentarse. Mi amigo me decía hace un rato que su abuelo había sido -y era- muy querido, y que me habría caído bien.

No sé por qué esas últimas palabras me han afectado tanto. Seguramente, al igual que a los seres queridos, les entristezca perder a alguien tan valioso. Yo no le conocía, pero estoy convencida de que lo era. Aunque, ¿quién no lo es? Seguro que tu abuelo era tan transparente que marcó a mucha gente. Como tú.

Me entristece que la gente se vaya. Pero no quisiera tomar la muerte de forna ultra dolorosa, ni como tema tabú. No quiero misas sumamente tristes que no me digan nada. Quisiera saber desdramatizar la muerte. Me gustaría pensar en todo lo bueno que han dejado en el mundo durante todo lo que haya durado su vida (incluso decir o escuchar bromas -siempre respetuosos- sin que nos tengan que hacer sentir mal). Y que en el funeral sea eso lo que se recuerde. Es triste no poder volver a ver con tus propios ojos a esa persona, viva y coleando. Ya, lo único que podrás ver son huesos y carne con una forma determinada... pero ya no valdrán nada.

Tras toda muerte ha habido una vida. Yo no pude despedirme de mi abuela, pero siempre recuerdo su enorme humor... y ay... cómo le gustaba tocar la pandereta y cantar... tuvo una vida muy dura pero había mucha luz en ella.

Seguro que también te habría caido muy bien.


jueves, 14 de marzo de 2013

El Diente de León

Una de las razones por las que me encanta la naturaleza es por todas las cosas que me puede llevar a evocar, sólo pensando, por ejemplo, sobre su forma o funcionamiento. Puede que una misma forma diga muchas cosas distintas.

Otro de los motivos es que su belleza consigue que algo se me remueva por dentro; muy parecido (si no lo mismo) a lo que a veces provoca escuchar una determinada música, que resulta ser concreta para cada uno. Lo que a mí me hace vibrar puede que no sea lo mismo que te hace vibrar a tí. Pero en ambos casos... algo está vibrando.

"La naturaleza es muy sabia", dicen. A mí no deja de sorprenderme con grandes enseñanzas sobre lo que es la Vida. Quizás es la traducción que yo le doy; otros pueden darle otra.

Esta mañana he encontrado esta foto gracias a una amiga:


Te invito a que pares un momento, y la mires antentamente. ¿Qué te dice? ¿De qué te habla? 
Es un diente de león... sí. Como seres humanos tenemos la capacidad de mirar más allá (no es que enfoquemos al paisaje, eso es lo más fácil). Creo que a eso se le llama trascendencia. Vuelve a mirar, no corras. Puede costar un poco, pero lo que merece la pena no suele ser tan sencillo de conseguir.

Si has logrado ver algo más que un diente de león, te propongo que lo escribas en un comentario. Si no lo has conseguido, ¡no dejes de intentarlo! (no hace falta que sea con este diente de león...). Compartir es bonito, sobre todo aquello que tiene que ver con lo que nos hace más humanos. Como dice un amigo... Compartir es vivir.

No pasa nada si pensamos lo mismo, nos hará ver que no estamos solos. Ni tampoco si pensamos distinto, nos hará mirar desde otro punto de vista.

Así pues, adelante. Y que la vida (como lo es esta pequeña planta) no nos deje de sorprender.


sábado, 9 de marzo de 2013

Di que sí

 Jim Carrey casi siempre ha sido exageradamente expresivo, aunque en esta foto de cartelera no encuentro exageración. Quizás no lo haríamos rodeados de gente, pero sí estando solos, sin nadie que nos pueda llamar la atención... así el cuerpo expresa libremente lo que siente. ¿Qué puede estar sientiendo alguien que expresa tal alegría? Os lo pongo bien en grande, para que le veáis bien...


No sé si habréis visto esta película. Yo la ví hace un tiempo y me sentí algo identificada con él. Era un hombre que vivía en su piso, con sus amigos, haciendo más o menos lo mismo todos los días. Disfrutaba con la comodidad de lo cotidiano, y no sentía la necesidad de hacer cosas distintas ni animarse a propuestas que otros le hacían. Siempre respondía "No, gracias.". Sin embargo llegó un momento en el que eso cambió; por una serie de circunstancias comenzó a responder que "Sí", una vez tras otra. Su vida dio un cambio radical, empezó a conocer otros mundos, otras personas, otras ideas, otro modo de Vivir. Fue su iniciativa de probar cosas nuevas (aquello que tanto le costaba al principio) la que hizo posible fotografiarle como le vemos ahí arriba. ¿Qué ha podido vivir, qué le ha podido sorprender tanto para mostrarse así?

No sirve con contarlo; ni siquiera él sabría hacernos sentir lo que él siente explicándonoslo con palabras. Sólo él lo sabe.

La vida nos tiene muchas sorpresas preparadas, pero si queremos descubrirlas tenemos que elegir encontrarnos con ellas. Y todo empieza, por ejemplo, cambiando un día de ruta para ir a casa. ¿Quién sabe con lo que me podré encontrar?







lunes, 4 de marzo de 2013

Perdonar... sin perdonar.

No es una contariedad. No si os digo que son dos conceptos con contenidos en esencia distintos, aunque ambos significantes sean idénticos. Entonces, ¿dónde está la diferencia?

Consiste en una transformación en la mirada. Como si miráramos a través de unas gafas que nos hicieran ver más allá, o más adentro, mientras que sólo nos dejara ver de forma borrosa la cotidianidad de lo socialmente establecido.

¿Qué es lo establecido? Lo que para casi todos es lo "lógico", pensamientos como: 
-"Este tío no me ha dado las gracias, menudo borde, para eso no le digo nada", o...
-"Me sientan fatal sus bromitas, pero mejor no le diré nada y pasaré de él" (eso sí, guardando algún resquemor por dentro, aunque creamos que no está ahí). O incluso...
-"Esto no me lo perdonaré jamás..."

Curiosamente, a pesar de tal acumulación de "basura" para el alma, seguimos creyéndonos nuestra respuesta de "muy bien" ante la pregunta "¿qué tal estás?", pues no nos percatamos de que hemos asimilado como algo normal estos sentimientos negativos que reprochan hacia afuera, pero que en realidad solo dañan por dentro.

El perdón que solemos entender consiste en que esa persona que "tanto daño me ha hecho" nos pida disculpas, y así entonces (a lo mejor) le podamos perdonar. El otro Perdón no entiende de razones, ni de juicios. Va más allá de todo lo impuesto, de todo lo "correcto", de todo lo "normal". Sana cualquier desazón y acepta incondicionalmente. Ama por todo lo alto. Transforma el malestar en liberación. Cambia la vida. Desparrama luz. Y esa luz es nuestra.

Son unas gafas que para nada pintan baratas. A pesar de ello, la pregunta que me hago es... 

...¿Me gustaría saber y atreverme a mirar así?
Si la respuesta es que sí, adelante.



PD: Gracias a Jorge Lomar; el asistir a una charla acerca de su nuevo libro Vivir el perdón me ha recordado que otro mundo es posible; tan sólo hay que empezar por cambiar la forma de mirar.

domingo, 3 de marzo de 2013

Firefly


Hoy nadará por la red un blog más: "Firefly" quiere representar a cada uno de nosotros. Pequeños seres delicados en un mundo en el que, al encontrarse en oscuridad, descubren que algo luce en su interior. 

Quizás nos cueste ver esa luz dentro de nosotros. Tal vez pensemos que no hay ninguna luz, o estamos realmente convencidos de que la hemos experimentado dentro de nosotros. Simplemente te invito a acompañarme y a buscarla conmigo. ¿Te atreves?