jueves, 6 de febrero de 2014

Yo tengo muchos abuelos.

Ayer sucedió algo que me hizo ver de nuevo lo que el término "familia" significa para mí.
Fui a ver a mi abuelo a la residencia. Casi todos los días recibe visita, sea por una persona u otra. Es muy autónomo y juega todos los días a las cartas hasta dos horas seguidas... Aunque no oye muy bien y la memoria le falla, él está contento y logra sacarle el gusto a cada día de vida de sus ya 90 años.

Mi abuelo y yo

Al otro lado de la sala, ahora sentado solo tras haberse marchado un par de visitantes (de otro residente), un hombre comienza a hablar por lo bajo. Un día descubrí que estaba totalmente sordo, o eso me dijeron tras oirme dar alguna voz cuando intentaba comunicarme con él. Las palabras que ayer musitaba hacían referencia a su esposa, que en esos momentos no estaba allí con él, y otra serie de palabras, repetidas, a modo de plegaria. "Pobrecito", expresan algunas de las residentes: "No oye nada y está solo sin su esposa". Yo estaba agarrada del brazo a mi abuelo, que estaba tranquilo, mientras veía al otro hombre en frente, sentado sin nadie alrededor y murmurando lo solo que estaba. Yo me preguntaba si sabría leer; quizás por causa de alguna demencia habría perdido esa capacidad. Quizás si supiera leer la gente podría comunicarse con él escribiendole lo que fuera en un papel.


Entonces pensé: "¿Qué creerá mi abuelo si voy con el otro residente? ¿Pensará que no le hago caso si voy? ¿Que prefiero estar con otros que con él? Puede que no sea asunto mío acercarme a hablar con él, no es mi familia.". La familia es lo primero. O quizás a él le parecería estupendo, pero es mi cabeza la que no deja de cavilar. Suele pasar.
Pero, ¿y qué si otra persona lo necesita más? ¿Qué si la familia no fuera tanto de sangre, sino de existencia? Para nada reniego de mi familia a la que tanto quiero, pero considero que la frontera está demasiado marcada. Hay personas que han sido y son muy afortunadas, mi abuelo es una de ellas. Otras no han tenido tanta suerte, y sufren sin que muchos les escuchen. ¿Dónde está su familia? Quizás se encuentra viviendo una incosnciencia. La inconsciencia de no ver que todos podemos ser familia de todos.

Mi abuelo se lo tomó bien. Y además descubrí que José podía leer.




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