martes, 22 de diciembre de 2015

¡Qué de Gordos!


“Mecachis… No nos ha tocado el gordo”. Bueno, era de esperar (aunque algunos siempre tienen más esperanza que otros). Las personas, en días como hoy, solemos decir con resignación palabras para consolarnos como: “Bueno, oye, al menos tenemos salud”, y alguno es capaz de añadir “…y amor”. Son frases que ayudan, consuelan... pero, ¡vamos! Seguro que podemos hacerlo mejor y el día de hoy nos lo pone "a huevo".

Por ejemplo, darnos cuenta de que bastante lotería nos ha tocado y nos sigue tocando cada día. Hay tantas cosas que agradecer de las que cada día podemos disfrutar y llenarnos... (no solo los bolsillos). Solo que cuando uno las tiene, no suele darse tanta cuenta (típica frase, ¡pero tan cierta!). Aun así, cuántos premios (y bien gordos) tenemos en nuestras manos. Yo al menos, muchos. Vosotros, estoy convencida de que también. 

Quizás no la foto más elegante, pero sí significativa.

 Siempre habrá motivos para quejarse. Pero miremos diferente; alegrémonos de las loterías que nos han tocado (porque sí, otros nos “envidiarán” por ellas). No me gustan las comparaciones con los otros según lo que tengamos o dejemos de tener; el efecto es diferente cuando se vive no desde la comparación con los otros, sino desde el que SIEMPRE habrá motivos para agradecer. ¡Y ojalá todos nos sintieramos tan afortunados con nuestras propias loterías personales!, sin compararnos con las ajenas.

Así que bueno, los números no han sonreído en esta ocasión... Pero oye...
 ¿a ti qué gordos te han caído hoy?


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ser precioso.

"Eres precioso, eres preciosa, ¿lo sabías?" Son palabras que quizás deberían decirse más. Quizás para decirlas más, habría que sentirlas más. Quizás para sentirlas más, habría que mirar diferente. Quizás para mirar diferente... habrá que mirar más, fuera de uno mismo; mirar a los otros, y mirar más allá. Un buen ejercicio que, por cierto, conseguirá muchas sonrisas. Aún así, siempre quedará alguien que no se lo termine de creer, incluso puedan ofenderse. A esos, repitásemoslo el doble, el triple, lo que haga falta, al menos, para ayudar a que se replanteen todo lo que valen, todo lo que son. Pero eh, ¡no lo digo sólo yo! Aquí traigo conmigo alguna prueba gráfica...

<<Alguien decidió hacer un experimento en una escuela: preguntó a estudiantes y profesores si les podía hacer una foto para un proyecto. A algunos les conocía; a otros no. Mientras les grababa, les dijo el propósito del proyecto: "Estoy haciendo fotos a cosas que encuentro preciosas".>> 
Para conocer las reacciones, me remito al vídeo: 



martes, 18 de agosto de 2015

El faro

Cuando saqué esta foto sólo me interesó la estampa del faro del Rompido ante la bonita puesta de sol. Ahora, tras el regreso de las vacaciones, miro las fotos y algo ha hecho que me detenga en ella. Ya sé por qué.


Un faro. Eso es lo que siento que estoy necesitando. Un faro que me alumbre cuando no vea lo importante, que me ilumine aquello que es esencial ver. No quiero vivir a oscuras y a la deriva en un mar lleno de corrientes que me envuelven y arrastran... a la comodidad, al sin-sentido.

Necesito un faro que me recuerde hacia dónde quiero avanzar. Y que necesito remar con fuerza y poner todo mi corazón en ello. Podría relajarme y dejarme llevar. Realmente no me va la vida en ello, solo es una metáfora... Bueno... realmente sí. Se me va la VIDA en ello.

No quiero ser cómoda. No quiero dejar pasar la VIDA. ¿Que cuál es mi proyecto? SER y ESTAR para y por los otros. Que ante las noches, el faro no deje de iluminarme... Por suerte la bombilla es de las que no se funden (¿existen de verdad? esta es así). Ojalá sea capaz de saber ver, entre las corrientes distractoras del mar, que el faro sigue ahí, anhelando que le observen... para poder así cumplir su misión.


viernes, 17 de julio de 2015

Utopía: ¡aquí y ahora!

Hace un año regresaba de "Utopía". Un campamento en el que se dejan las comodidades del día a día para quedarse únicamente con las personas con las que caminas, dirigiéndonos a un bosque donde con nuestros esfuerzos creamos juntos la "ciudad" de Utopía, en la que convivimos unos días (tiendas de campaña, letrina y/o pala, río y comedor sin mesas...). Por Dios, ¿pero quién iba a querer ir ahí? ... (y por eso de niña no fui, pero shhh). Entonces no sabía que detrás de todo lo poco atractivo había un enorme encanto.

Casualmente hoy, releyendo notas de un cuaderno, encontré los posos que dejó en mí el haber estado presente en dicho campamento. Es algo bastante personal y lo comparto como experiencia muy valiosa que para mí fue; lo hago porque si algo me resulta valioso, me gusta compartirlo. Quizás no os diga nada y a muchos ni les importe; también puede que alguno os sintáis identificados con algo y os despierte algo potente como me ha despertado a mí el volver a recordarlo.

Os dejaré una imagen al final, por si a alguno le apeteciera compartir una reflexión, y alguna pregunta que me surgión tras escribirlo.

"24 de Julio de 2014

Vuelvo de Utopía cargada de sentimientos. Observar que en este campamento hemos hecho reflexionar a los chavales sobre la libertad, los problemas del mundo y de nuestro alrededor, y la importancia de buscar Utopía, me hace ver esta buena labor que realizamos con ellos.

Hablar de utopía no significa actuar en consecuencia. Hablamos y reflexionamos sobre ello. Sí que creamos en parte la Utopía, construyendo entre todos nuestro espacio del campamento. Pero a la hora de relacionarnos, Utopía se nos olvida muchas veces.

Me emocionó cómo resolvieron un problema de robo, entre ellos, sin estar los animadores ahí (les dejamos solos para que lo solucionaran entre ellos). Chavales de 14 años supieron situarse en Utopía, y decidieron perdonar al responsable, sin siquiera obligarle a salir a la luz durante su reunión. ALGUIEN estuvo presente para que ellos tomaran esa decisión. Y los chavales nos llamaron, nos dijeron lo decidido, y nos sorprendienron cantando más fuerte que nunca el himno del campamento: "amigos para un mundo nuevo".

Pude conocer experiencias de chavales, en apariencia pasotas, de profundidad y debilidad. Y agradezco que seamos parte de un espacio en el que hablar de ello no sea raro, ni resulte aburrido.

En 5 días ni me miré al espejo (en Utopía no había de eso, en todo caso el reflejo del río). Solo a los niños y animadores. Me maravillé observándoles. Su inocencia, espontaneidad, sus reflexiones y situaciones vitales, sus problemillas. Me encantó comer con ellos, estar con ellos, decir bromas; en definitiva, quererles. Y ellos me han devuelto otro tanto de aprecio y alegría.

Me sorprendí cargando con otra mochila, a parte de la mía, durante la primera caminata. Me dolían las articulaciones, pero no sé cómo saqué fuerzas. No pensé en mí. No iba del todo mal y cargué con ello. Pensé que lo llevaría peor.

Puedo decir que durante estos días he esado pendiente de que ellos estuvieran  bien, y ello ha hecho que no pensara tanto en mí. Y eso me ha hecho feliz. Durmiendo en suelo y no más de 7 horas (para mí eso es poco, o eso pensaba) no me he encontrado cansada (salvo por las caminatas), porque no encontraba tiempo de pensar en mis dolores, sino en el de los demás; y ellos también aliviaron los míos con sus personas.

Me emocionó ver que había animadores que lo daban todo por ellos. Siempre acompañándoles, preocupándose de que las piquetas de las tiendas estuvieran bien clavadas, que no se les mojaran los zapatos con la lluvia mientras se resguardaban en las tiendas, comiendo con ellos... Me enseñaron que siempre puede darse más a los otros. No quiero acomodarme en mí misma... eso no me hace feliz.

Pasar tiempo, respetar, querer, escuchar y preguntar, son claves para profundizar y crear lazos con las personas. Aumentará el afecto y la unión entre la comunidad. Pero Utopía no debe quedarse en "mi" comunidad, sino que debe abrirse a otros y contarlo. Llevar la buena noticia a otros lados.

Me emociona este reto tan ilusionante de la Utopía. Los niños reflexionaron, y yo también. Utopía empieza ya, dándome a los otros, a los que necesitan a alguien. Se me dieron las circunstancias para descubrir esto y yo también deseo que los otros lo descubran. Llevar la buena noticia en el corazón cada día. ¡Que se note! ¡Que la gente se sorprenda! ¡Que se anime y se pregunte! Utopía exige moverse, mejorarse, pero el cansancio no será tanto pensando en que mi movimiento tiene un sentido MUY importante.

El reto está en el aire...

Construir un mundo nuevo."



¿Qué cosas me impiden crear Utopía cada momento?

¿Qué me ayuda a crear Utopía en mi día a día?


domingo, 15 de febrero de 2015

Espejo

En la vida, cada persona no dejamos de transmitir mensajes a los de nuestro alrededor, nos demos cuenta o no.

Puede ser tranquilidad, nerviosismo, afán de superioridad, ternura, lejanía, frialdad...

Probablemente, lo que transmitimos es aquello que vivimos dentro de nosotros. Transmitimos nuestra experiencia en la vida, que se da no sólo en nosotros, sino con los otros. Y los otros lo notan, lo "huelen".

Por eso, una buena pregunta, y quería compartirla porque me la han hecho a mí en una dinámica conjunta y me ha parecido interesante pensar, es: "En mi vida, ¿qué transmito a los demás?"

La segunda parte de la dinámica consistía en pasar un folio con tu nombre para que los otros compañeros, que te conocen, escribieran lo que transmites, y ver así si la visión que tengo de lo que transmito coincide con lo que los demás perciben. Un buen ejercicio en el que nos podemos ver o no reflejados, y ser un poco más conscientes de cómo estamos viviendo.

Y tú, ¿qué estás transmitiendo?


lunes, 19 de enero de 2015

Escucha, por favor, lo que no te digo...

Leyendo un libro sobre relación de ayuda descubrí un precioso escrito, el cual está bastante difundido por la red y quiero compartir con vosotros.

Habla de nuestras máscaras, nuestros miedos, nuestra debilidad.  Porque por muy fuertes que nos mostremos, todos somos vulnerables. Todos necesitamos de alguien que nos mire sin juzgarnos. Y entonces sentirnos aliviados en nuestro dolor.

Cuántas veces no nos mostramos como realmente somos... por miedo.

Os dejo un vídeo con el poema, anónimo, para que en ambiente tranquilo y de escucha profunda, podáis reflexionar sobre las máscaras de cada uno, los miedos... y quizás dándonos pistas a la hora de tratar con los demás.

A ti, ¿qué te dice?