viernes, 17 de julio de 2015

Utopía: ¡aquí y ahora!

Hace un año regresaba de "Utopía". Un campamento en el que se dejan las comodidades del día a día para quedarse únicamente con las personas con las que caminas, dirigiéndonos a un bosque donde con nuestros esfuerzos creamos juntos la "ciudad" de Utopía, en la que convivimos unos días (tiendas de campaña, letrina y/o pala, río y comedor sin mesas...). Por Dios, ¿pero quién iba a querer ir ahí? ... (y por eso de niña no fui, pero shhh). Entonces no sabía que detrás de todo lo poco atractivo había un enorme encanto.

Casualmente hoy, releyendo notas de un cuaderno, encontré los posos que dejó en mí el haber estado presente en dicho campamento. Es algo bastante personal y lo comparto como experiencia muy valiosa que para mí fue; lo hago porque si algo me resulta valioso, me gusta compartirlo. Quizás no os diga nada y a muchos ni les importe; también puede que alguno os sintáis identificados con algo y os despierte algo potente como me ha despertado a mí el volver a recordarlo.

Os dejaré una imagen al final, por si a alguno le apeteciera compartir una reflexión, y alguna pregunta que me surgión tras escribirlo.

"24 de Julio de 2014

Vuelvo de Utopía cargada de sentimientos. Observar que en este campamento hemos hecho reflexionar a los chavales sobre la libertad, los problemas del mundo y de nuestro alrededor, y la importancia de buscar Utopía, me hace ver esta buena labor que realizamos con ellos.

Hablar de utopía no significa actuar en consecuencia. Hablamos y reflexionamos sobre ello. Sí que creamos en parte la Utopía, construyendo entre todos nuestro espacio del campamento. Pero a la hora de relacionarnos, Utopía se nos olvida muchas veces.

Me emocionó cómo resolvieron un problema de robo, entre ellos, sin estar los animadores ahí (les dejamos solos para que lo solucionaran entre ellos). Chavales de 14 años supieron situarse en Utopía, y decidieron perdonar al responsable, sin siquiera obligarle a salir a la luz durante su reunión. ALGUIEN estuvo presente para que ellos tomaran esa decisión. Y los chavales nos llamaron, nos dijeron lo decidido, y nos sorprendienron cantando más fuerte que nunca el himno del campamento: "amigos para un mundo nuevo".

Pude conocer experiencias de chavales, en apariencia pasotas, de profundidad y debilidad. Y agradezco que seamos parte de un espacio en el que hablar de ello no sea raro, ni resulte aburrido.

En 5 días ni me miré al espejo (en Utopía no había de eso, en todo caso el reflejo del río). Solo a los niños y animadores. Me maravillé observándoles. Su inocencia, espontaneidad, sus reflexiones y situaciones vitales, sus problemillas. Me encantó comer con ellos, estar con ellos, decir bromas; en definitiva, quererles. Y ellos me han devuelto otro tanto de aprecio y alegría.

Me sorprendí cargando con otra mochila, a parte de la mía, durante la primera caminata. Me dolían las articulaciones, pero no sé cómo saqué fuerzas. No pensé en mí. No iba del todo mal y cargué con ello. Pensé que lo llevaría peor.

Puedo decir que durante estos días he esado pendiente de que ellos estuvieran  bien, y ello ha hecho que no pensara tanto en mí. Y eso me ha hecho feliz. Durmiendo en suelo y no más de 7 horas (para mí eso es poco, o eso pensaba) no me he encontrado cansada (salvo por las caminatas), porque no encontraba tiempo de pensar en mis dolores, sino en el de los demás; y ellos también aliviaron los míos con sus personas.

Me emocionó ver que había animadores que lo daban todo por ellos. Siempre acompañándoles, preocupándose de que las piquetas de las tiendas estuvieran bien clavadas, que no se les mojaran los zapatos con la lluvia mientras se resguardaban en las tiendas, comiendo con ellos... Me enseñaron que siempre puede darse más a los otros. No quiero acomodarme en mí misma... eso no me hace feliz.

Pasar tiempo, respetar, querer, escuchar y preguntar, son claves para profundizar y crear lazos con las personas. Aumentará el afecto y la unión entre la comunidad. Pero Utopía no debe quedarse en "mi" comunidad, sino que debe abrirse a otros y contarlo. Llevar la buena noticia a otros lados.

Me emociona este reto tan ilusionante de la Utopía. Los niños reflexionaron, y yo también. Utopía empieza ya, dándome a los otros, a los que necesitan a alguien. Se me dieron las circunstancias para descubrir esto y yo también deseo que los otros lo descubran. Llevar la buena noticia en el corazón cada día. ¡Que se note! ¡Que la gente se sorprenda! ¡Que se anime y se pregunte! Utopía exige moverse, mejorarse, pero el cansancio no será tanto pensando en que mi movimiento tiene un sentido MUY importante.

El reto está en el aire...

Construir un mundo nuevo."



¿Qué cosas me impiden crear Utopía cada momento?

¿Qué me ayuda a crear Utopía en mi día a día?


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