martes, 18 de agosto de 2015

El faro

Cuando saqué esta foto sólo me interesó la estampa del faro del Rompido ante la bonita puesta de sol. Ahora, tras el regreso de las vacaciones, miro las fotos y algo ha hecho que me detenga en ella. Ya sé por qué.


Un faro. Eso es lo que siento que estoy necesitando. Un faro que me alumbre cuando no vea lo importante, que me ilumine aquello que es esencial ver. No quiero vivir a oscuras y a la deriva en un mar lleno de corrientes que me envuelven y arrastran... a la comodidad, al sin-sentido.

Necesito un faro que me recuerde hacia dónde quiero avanzar. Y que necesito remar con fuerza y poner todo mi corazón en ello. Podría relajarme y dejarme llevar. Realmente no me va la vida en ello, solo es una metáfora... Bueno... realmente sí. Se me va la VIDA en ello.

No quiero ser cómoda. No quiero dejar pasar la VIDA. ¿Que cuál es mi proyecto? SER y ESTAR para y por los otros. Que ante las noches, el faro no deje de iluminarme... Por suerte la bombilla es de las que no se funden (¿existen de verdad? esta es así). Ojalá sea capaz de saber ver, entre las corrientes distractoras del mar, que el faro sigue ahí, anhelando que le observen... para poder así cumplir su misión.