lunes, 28 de marzo de 2016

Resurrección... ¿Eso qué carajo es?


Antes que nada, lo primero que quiero decir es que sé que soy muy ignorante. Sobre todo en el ámbito de la teoría. No es que sea una cazurra, pero me explico un poco mejor: es un decir para expresar que soy una persona sin grandes y amplios conocimiento en cuanto a ritos religiosos, dogmas, catecismos y demás elementos teóricamente representativos de los/las cristianos/as católicos/as, aunque me reconozco como tal. Si a alguien le ofende algo de lo que escribiré a continuación, pido disculpas por anticipado, para nada será mi intención. Lo que quiero es aportar mi visión de la realidad que vivo tan importante, desde lo poco que conozco. Cada uno/a lo vive a su manera. He aquí la mía.

Volviendo al título de esta entrada... Bien. Eso me he preguntado muchas veces, y más aún en momentos del año como éste. ¿Qué es la resurrección? Porque, desde luego, eso de que una persona muere y de un día para otro se levanta a modo zombi de la tumba (o sepulcro, en el caso concreto que tenemos en mente), no me suena a más que a película de fantasía o ciencia ficción. No creo en la magia; el mundo tiene sus reglas, y muchos de sus misterios ya demostrados científicamente (como el de que la Tierra es redonda, ¡algo impensable en tiempos no tan lejanos!) no se pueden negar. Otros muchos de ellos aún no se han logrado responder, y realmente, no creo que todos los interrogantes de la vida sepan responderse por medio de la ciencia y las matemáticas (a pesar de todo lo que molan). ¡Cuánta gente dice que la ciencia y la fe/religión (sí, sí, religión también) no pueden ir unidas! Claro que pueden, porque en realidad las cuestiones de la fe no pueden ser respondidas por la ciencia, y las cuestiones de la ciencia no pueden ser respondidas por la fe; ambas son complementarias. Cuando una se mete en el terreno de la otra, es probable que no logremos llegar demasiado lejos, y me explico: 

Por un lado... ¿Adán y Eva como primeros seres humanos? ¿Multiplicación de panes y peces? ¿Curación de ciegos, sordos y paralíticos? Podemos creer en la magia, pensar que sucedió literalmente, pero estaríamos yendo en contra del propio conocimiento científico, lo cual iría directamente en contra de la Verdad; la estaríamos negando. Podemos, sin embargo, hacer una lectura distinta, desde el simbolismo que utilizaban por aquel entonces, en consonancia con lo científico, y también con las preguntas que la vida nos va ayudando a responder. Poniendo como ejemplo la última pregunta, ¿quién nunca se ha descubierto ciego porque no supo ver, sordo porque no quiso escuchar, o paralítico porque se encontraba trabas para algo, impidiéndole avanzar? La Resurrección (y los milagros) tienen que ver con esto.

Por otro lado... ¿cómo puede explicarse cuánto y de qué modo quiero a alguien? ¿Cómo puedo demostrar y hacer entender a otros la importancia de una experiencia que me ha marcado a mí, a mi individualidad, y me llama y empuja fuertemente a la transformación de mi vida y mi forma de ser? Realmente me pregunto si a la ciencia le interesaría responder a eso. En todo podemos encontrar elementos comunes. Todos tenemos neuronas, funcionamientos cognitivos, y sí, hay muchas cosas que podremos seguir explicando y agrupando, por producirse de manera similar en todos los seres humanos, y ojalá así siga siendo para seguir avanzando en pro del conocimiento útil para la sociedad y nuestro entorno. Pero aún así, cada persona seguirá siendo única, así como sus experiencias y su forma de vivirlas, sus decisiones, su rica vida interior, más allá de los meros funcionamientos cognitivos o fisiológicos. Que la ciencia no sepa explicar éstas y otras muchas cuestiones, no significa que todos los aprendizajes y vivencias no sean Verdad para quien las vive. 

La Verdad, por tanto, es una mezcla de conocimientos obtenidos por el método científico, y por la experiencia individual de vida de cada ser humano. Algo así como la sabiduría de vida: sabes que algo es Verdad, porque al vivirlo, de algún modo sabes que es cierto. Más allá de ideologías y moralinas.

Lejos de querer enrollarme más con este tema, avanzo un poco más. ¿Qué es entonces la Resurrección? Lo más normal suele ser "tirar" de la teoría para responder preguntas que no saben responderse desde la propia experiencia (porque muchas veces no se han vivido, sólo se ha oído hablar de ellas). Pienso en la definición de arte. No imagino cuántas definiciones de arte pueden existir. Sinceramente, me da igual. Tengo mi propia definición, la cual he elaborado y seguiré elaborando por el sentido que yo le doy al arte y lo que a mí me aporta o deja de aportar. Por supuesto que responder desde la teoría es necesario en gran cantidad de situaciones. Lo que encuentro grave es responder desde la teoría cuando ésta va en contra de la dignidad de terceras personas (o terceros seres, o recursos planetarios, ya que nos ponemos).

Por tanto, ¿qué quiere decir la teoría para cada uno/a de nosotros/as? ¿Para qué sirve si no tanta teoría, si no es para aplicarla a nuestra individualidad? Os diré cómo vivo y entiendo yo la realidad de la Resurrección (sí, para mí es una realidad, una Verdad, no teórica, sino experiencial). Cuando ante una situación de muerte (no física), acontece posteriormente otra de volver a la vida, eso es vivir la Resurrección. Cuando, tras una situación dolorosa (de mayor o menor duración, en ocasiones eterna...), se experimenta una sensación de vuelta a la esperanza, de fuerzas retornadas, de impulso al movimiento, eso es Resurrección. Cuando piensas que algo no tiene sentido, que no hay salida posible, que no puedes hacer nada, que eres tan débil que no hay quien te saque de ahí, y por una serie de circunstancias (o una sola) consigues percatarte de que no es así, eso es Resurrección. Probablemente no veamos a Jesús iluminándonos, pero sí gracias a familiares, amigos, incluso flashes mirando a desconocidos o en la misma naturaleza, logremos llegar a ese resurgir. Incluso sin más compañía que la que nos proporcionamos a nosotros mismos. ¿Os dáis cuenta de que esto de la Resurrección no es sólo cosa de cristianos? Ahora, ¿y cuando nos morimos de verdad, qué pasa? De nuevo, recurrimos a la teoría. ¡Vaya historias nos montamos! De película. La realidad es que nadie lo sabe y nadie lo sabrá hasta que le llegue su momento. Sinceramente, a mí no es esa muerte la que me preocupa, sino todas las demás que me impiden ser libre y plenamente feliz. Porque nadie se libra de las propias. No hay vida que carezca de muerte. Y ahí está el encanto de la vida: en resucitar una y otra vez.

 La Resurrección es esperanza, es alegría acompañada de ganas de moverse, de actuar para cambiar tu pequeño mundo, de sentirse Vivo/a. Los discípulos de Jesús se derrumbaron cuando mataron a Jesús. Todas sus esperanzas e ilusiones sobre un mundo mejor, un Reino de Dios (=Reino de Amor en la Tierra) fueron enterradas con él. Jesús murió y morirá una y otra vez, siempre que sigamos rechazando, abandonando, traicionando, juzgando, maltratando, vejando, asesinando, y todos los "-andos" que queráis, a cualquier persona. A cualquiera. ¿Qué fue la Resurrección? El descubrimiento de los Discípulos de que Jesús estaba en lo cierto: siempre hay esperanza. Esperanza para mejorar. Esperanza para cambiar. Esperanza para... Por eso Jesús, tras morir una y otra vez, volverá a la vida cada vez que el más puro amor y la ilusión vuelvan a nosotros, con el único fin de que luchemos por que este mundo sea un lugar cada vez más cálido y más humano. A Jesús le da igual que seamos musulmanes, judíos, budistas o ateorros (como me considero cariñosamente que fui hace no mucho tiempo). Jesús no era ni cristiano, caray. Jesús sólo amaba a las personas. Incluso a los que le llamaban listillo, y otras cosas (imagino) algo peores. 

Mi familia no me educó en ninguna fe; miento, me educaron en la fe de los valores humanos. Yo elegí el cristianismo como religión, a mis 23 años, porque desde mis 11 hasta hoy he ido conociendo realidades dentro de la Iglesia diferentes a todas aquellas ideas preconcebidas unidas a esta religión que me hacían tenerla mucha manía, como a tanta gente, y con razón. No me gustaban las injusticias de la Iglesia, toda la incoherencia, todo el daño que se sigue haciendo en este techo en el que he decidido incluirme. Pero todas esas ideas eran muy de "teoría", lo que se suele contar sobre la Iglesia (cosas ciertas y no muy éticas). Sí, existen, y seguirá hirviéndome la sangre cada vez que escuche casos de personas que se hacen llamar representantes de la Iglesia cometiendo tremendas incoherencias. Yo logré comenzar a conocer, desde la experiencia, que la Iglesia (no como jerarquía, sino como comunidad) es mucho más que lo que sale en los Medios de Comunicación o que lo que me contaba la vecina que le pasó "cuando iba al colegio de monjas". He conocido una Iglesia que para mí tiene mucho de Verdad, y he tenido la suerte de conocer, y cada vez más, mucha gente con ganas de mejorar las cosas. Muchos cristianos, y por supuesto, no cristianos. 


 ¡Toda resurrección es motivo de tremenda celebración! (Más que los cumpleaños, creo yo).


Me pregunto si seguiría eligiendo la religión cristiana si mi entorno hubiera sido musulmán, o cualquier otro. Sinceramente, la religión me es indiferente. Lo que espero, siempre, es seguir cuestionándome, y llegar a la raíz, a la Verdad, al Amor que me sacia la sed que siempre tengo; si la religión que conozco me ayuda a ello, bienvenida sea. Me dan igual los adornos o matices que no me sirven, ni me dicen nada en mi vida. Normas, reglas, elucubraciones... no tienen sentido si el fin último no es para la persona que tengo al lado, o a cientos de kilómetros de distancia. Como dijo alguien hace un par de miles de años, "El hombre no se hizo para el sábado, sino que el sábado se hizo para el hombre". O algo así.

Feliz Pascua a todos/as, o lo que es lo mismo: 
¡Feliz Vida Resucitada y Enamorada!



PD: Por si alguno se lo ha preguntado, no intento patrocinar ningún champú con esa imagen. Jesús tampoco.